SITTING ON A MOUNTAINTOP
IN THE HOGGAR
CLAPPING TWO FLAT STONES TOGETHER
A THOUSAND TIMES
Kandinsky viene ya de su trabajo como expresionista en el movimiento “Der blaue reiter” influenciándolo y convenciéndolo totalmente de que la pintura es un arte que debe poseer un fuerte carácter expresivo. Es así como podemos afirmar entonces que Kandinsky busca una manera de explorar con las sensaciones en torno a teorías del color que realiza y en cuanto a su efecto físico y psicológico.
Por otra parte y oriundo de Holanda, aparece la figura de Piet Mondrian, artista que en su obra temprana y en pos de una búsqueda sintética se ve muy ligado a métodos de producción cubista. Si bien estos dos artistas buscan un carácter místico en el origen del arte, ambos llegan a respuestas muy distintas.
Mondrian, por ejemplo, es un acérrimo defensor de la esencia de las cosas, dejándonos evidente este postulado mediante el progreso formal y colorístico que hace frente a un solo tema: el árbol. De esta manera y en el afán por buscar esta esencia, comienza a sintetizar el objeto y buscando en la pintura un carácter universal y absoluto, mediante al cual sólo es posible llegar desde el uso de la razón.
Piet Mondrian, Composición con rojo, amarillo, azul y negro, 1921
Es así como nos encontramos con su “Composición con rojo, amarillo, azul y negro”, siendo este tipo de obra el que producirá hasta su muerte. Así, cada una de sus pinturas, tal como esta, son un manifiesto tangible y visual de lo que postula como arte. Puede observarse entonces el uso de líneas rectas y ortogonales, opuestas a todo tipo de expresividad que puede sugerir la curva o la diagonal; el uso de colores básicos, en cuanto existen tantos colores que en la búsqueda de lo universal no hay nada más acertado que estos tres, además de ocupar blanco y negro que no son colores en sí. Entonces divide mediante una minuciosa composición geométrica mediante franjas negras, evitando todo tipo de vibración de los colores. En conclusión, Mondrian postula toda una nueva plástica del arte, derivando de ahí el nombre de neoplasticismo.
Wassily Kandisnky, Composición VII, 1913
Radicalmente opuesto a esta forma de abstracción nos encontramos con la “Composición VII” de Kandinsky, quien en su afán por desligarse de referente alguno hace alusión a la música y su lenguaje, ya que esta expresión de arte no posee el estigma de representar algo: la música es sólo música y se compone de notas que a su vez generan ritmos, melodías, etc.
De esta manera se intenta hacer una analogía constante y poniendo igual minuciosidad y cuidado en la composición de cada una de sus obras, tanto en términos de elección de forma y colores.
Es así y en la búsqueda expresiva, como en esta composición se visualiza de manera casi inmediata el uso de una pronunciada diagonal que otorga dinamismo y nos invita a recorrer la obra (no así en Mondrian que nos entrega un arte sumamente rígido y estático), siendo rodeado por colores muy contrastados que vibran fuertemente y pareciese que salen del cuadro.
Ahora bien, si Kandinsky habla de que el color debe estar contenido en una forma, Mondrian explora también el tercer elemento de una pintura: su soporte. Exploración que sin embargo reside simplemente en lograr quedarse en el cuadro sólo con estos tres elementos.
Pareciese ser, finalmente, que más allá del carácter expresivo o no que tenga el uno o el otro, hay una diferencia radical que menciona Mario de Michelli en “La regla del abstraccionismo” y es que hubo en momento en la historia de esta corriente en la que se le quiso denominar Concretismo, en cuanto una abstracción es una interpretación de realidad. Es aquí donde hay que hacer entonces el hincapié en esta diferencia, ya que si bien Mondrian busca una síntesis y por tanto una depuración formal, el trabajo de Kandinsky posee una ruptura absoluta con el referente, creando una realidad totalmente ajena, poseedora de leyes propias a la pintura como tal.
Es así como entonces podemos hacer esta “clasificación” a modo de comprender mejor la diferencia de que mientras que a Mondrian le calza bien el apelativo de abstracto, quizá a Kandinsky le va mejor lo de concreto.
Raoul Hausmann, "ABCD", h.1920
Kurt Schwitters, Imagen merz 29a, imagen con ruedecilla, 1920