sábado 24 de octubre de 2009

Hemos distribuido hábiles seudónimos para que nadie sea reconocible. ¿Por qué hemos conservado nuestros nombres? Por rutina, únicamente por rutina. Para hacernos nosotros también irreconocibles.

Gilles Deleuze y Félix Guattari, Rizoma.

1 comentarios:

camilei dijo...

llegué aquí de puro ociosa (aún no sé cómo), pero me detuve a leer un poco de tus líneas y fue grato de veras. bonitos pececillos los tuyos.