Hemos distribuido hábiles seudónimos para que nadie sea reconocible. ¿Por qué hemos conservado nuestros nombres? Por rutina, únicamente por rutina. Para hacernos nosotros también irreconocibles.
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Rizoma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
llegué aquí de puro ociosa (aún no sé cómo), pero me detuve a leer un poco de tus líneas y fue grato de veras. bonitos pececillos los tuyos.
Publicar un comentario en la entrada