domingo 10 de octubre de 2010

El arte académico francés viene ya desde hace un tiempo regido bajo ciertas leyes que como fórmula permite desarrollar cierto tipo de arte aceptado por la crítica y la burguesía. Desde esta perspectiva cabe mencionar la importancia que tuvo David en el neoclásico al reinstaurar un arte de carácter meramente clásico: cánones de belleza, cierta paleta cromática, manejo intachable de la técnica, entre otros.
De esta manera, y paralelo al romanticismo y naturalismo, siempre se desarrolla un arte académico que ya en tiempos del impresionismo se puede ejemplificar mediante el "Nacimiento de Venus" de Cabanel.


El nacimiento de Venus, Cabanel, 1863

Sin embargo, en el desarrollo del arte hay que poner énfasis en ciertos valores que se heredan de a poco tanto del romanticismo como del realismo. En este sentido, en el contexto de la revolución industrial y el protagonismo de la máquina se comienza a observar cierto dinamismo en la ciudad. Dinamismo que se plasma de manera patente en la obra impresionista no sólo por los temas retratados, sino también por el álgido uso del color y el carácter fuerte de la pincelada.
El Columpio, Renoir, 1876

Es así como nos encontramos entonces con "El columpio" de Renoir, obra que retrata una escena cotidiana burguesa: ciertos personajes en un parque junto a un columpio casi como en una escena de domingo, generando una ruptura con el academicismo y su formulación de los grandes temas del arte como lo es el desnudo, con excusa mitológica, en Cabanel. Incluso podría hacerse una suerte de comparación entre ambas mujeres donde una representa un ideal de la venus clásica, un cuerpo femenino carente de toda sensualidad, versus una mujer burguesa cualquiera paseando por el parque con cierto carácter más romántico, si nos queremos aventurar.
De esto se desprende un desinterés de parte de los impresionistas por el tema. Se hace evidente que el objeto en si es una excusa para lo que acérrimamente defendían: la influencia que tiene el tiempo en nuestra percepción de luz y color. Se observa entonces una técnica más descuidada, un gesto más pronunciado en cuando el objetivo es captar un sólo instante, y por tanto el cuadro debe ser resuelto en el menor tiempo posible (cabe señalar como causa la invención del óleo en tubos y como consecuencia el cambio radical del formato, además de la pintura al
plein air, en oposición al artista académico de taller).
De esta manera si nos inmiscuímos en el trabajo técnico, en cuanto a la obra de Cabanel se muestra una inclinación por el dibujo, el cuadro acabado y la carencia de rastro alguno de la pincelada. Mientras que en Renoir se observa un trabajo más colorista donde mediante el juego de contrastes se va diferenciando la figura del fondo. Es aquí donde podemos mencionar entonces la evidente diferencia en las paletas de color: en el trabajo académico hay una aplicación más opaca y homogénea en contrapisición a cierta saturación que trae consigo el impresionismo; colores más vivos, más contrastados.

Podemos concluir entonces, como bien menciona Arnold Hauser en su Historia social de la literatura y el arte que el impresionismo es el movimiento que marca en la historia del arte el hecho de encabezar a la pintura como "guía" en el desarrollo del arte (así como en su momento lo fue la música o la literatura). Y esto puede explicarse desde la ruptura en los temas y el interés efusivo en el color y la luz en pos de buscar una objetividad que el realismo no alcanzó por el hecho de no involucrar la variable tiempo.