domingo 10 de octubre de 2010

La corriente analítica en el arte deviene de la obra postimpresionista que realizan Seurat y Cézanne por separado. Por una parte, el trabajo de Seurat se basa en un método más investigativo sobre la percepción objetiva y colectiva que la gente tiene sobre el color; de esta manera, más allá de su trabajo como divisionista, la mayor herencia que se tiene para el cubismo es el trabajo riguroso, racional y objetivo.
Por otra parte, en Cézanne toma fuerza en sus últimos trabajos, cuando se retira a la Provenza, el distanciamiento que se va tomando de a poco del referente. Porque más allá de su fuerte obra en base al Monte Santa Victoria, luego con su Jardín de les lauvés se observa un carácter mucho más autónomo de la pintura, un cienticifismo quizá sobre la misma pintura como tal, desdibujando de a poco los planos y dejando en evidencia el carácter bidimensional del soporte.
Podemos referirnos entonces al cubismo como un movimiento que posee cierta racionalidad y un estudio metódico de los planos y el espacio.

Les demoiselles d'Avignon, Picasso, 1907

De esta manera, cabe mencionar la obra que en muchas partes se denomina protocubista como lo es "Las señoritas de Avignon" de Picasso. En esta obra se ponen de manifiesto ciertas leyes en las que luego el cubismo indaga con mayor profundidad. A primera vista, se hace evidente una geometría más angulosa donde se puede decir que existe una síntesis del objeto, es decir, que desde una sola imagen se nos muestran distintos ángulos posibles: un frente, un perfil, un escorzo. Todos ellos trabajados de tal manera que se pierde la profunidad espacial; ahora es difícil decir lo que está detrás y lo que está adelante, hay un trabajo sobre la planaridad del cuadro. De esta manera comienza a leerse cierta autonomía de la pintura, comienzan de a poco a manejarse leyes internas, propias de la pintura.

Pan y frutero sobre una mesa, Picasso, 1909.

Por otra parte, el trabajo que hace Picasso en su "Pan y frutero sobre una mesa" nos deja aún más de manifiesto el carácter analítico de este período del autor, donde se intentan descubrir las vistas que más nos hablan de cada objeto. Por ejemplo, en la mesa se nos muestra un punto de vista más alto que el desarrollado en el resto de los objetos.

El Portugués, Braque, 1911

Ya una tercera obra que nos entrega muchos elementos sobre el cubismo es la obra de Braque "El Portugués". En esta obra hay un trabajo geométrico tal que figura y fondo se hacen casi imperceptibles (hecho que como se mencionó, queda propuesto por Las señoritas de Avignon), el uso del color se hace monocromo, ya que el interés se vuelca en el estudio mismo de la pintura: los planos se vuelven totalmente bidimensionales renegando de toda posible espacialidad e ilusionismo clásico.
De esta manera la pintura consigue casi en un 100% el carácter autónomo. Y el casi es en parte sobre lo que menciona De Michelli en su Lección Cubista donde constata el hecho de que el cubismo es un movimiento que nunca logra desligarse en su totalidad del referente, donde más allá del hecho de que la obra se un tanto confusa, el título siempre nos aboca al tema real que se ha trabajado.
Podemos decir entonces que si bien logra distanciarse del trabajo mimético, nunca lo hace como posteriormente Kandinsky con su "Primera acuarela abstracta", donde no se observa referente real alguno.

Primera acuarela abstracta, Kandinsky, h.1912