domingo 14 de noviembre de 2010

A principios del S.XX y tras el desarrollo eminente de la búsqueda de un nuevo arte, surgen los movimientos vanguardistas que generan un quiebre radical en la forma de hacer y pensar arte. Es así como se hacen presentes distintas ideologías que se manifiestan en distintos puntos de Europa como Alemania, Francia e Italia.
De esta manera nos encontramos con una de las van
guardias más radicales, como lo es el Dadaísmo, adquiriendo a lo largo de su corta vida un carácter universal en cuanto se desarrolla en Zurich, Colonia, Berlín y Nueva York.
El dadaísmo se presenta mediante su primer ma
nifiesto (redactado por T.Tzara) como una manera de producir anti-arte, haciéndose presente de manera constante la irreverencia, violencia y nihilismo asociados fuertemente a un carácter anti-racional, anti-positivista, anti-academicista y anti-guerra.
Por otra parte, en Francia comienza a develarse una n
ueva vanguardia muy cercana a los postulados psicoanalistas de Freud y la teoría marxista: el Surrealismo, siendo impulsado por André Bretón y publicando igualmente su propio manifiesto. De esta manera y al igual que el dadaísmo comienza a desarrollarse fuertemente mediante la literatura, ya que en un afán por desarrollar una sistematización de aquello que ellos denominan "el azar objetivo", el surrealismo propone y busca conciliar la fractura del mundo consciente e inconsciente mediante el método automatista. Es así como fundan un centro de investigación de estos procesos surgiendo métodos como el frottage, los cadáveres exquisitos y el método paranoico-crítico. Esto sin embargo se desarrolla en cuanto hay un intento de involucrar de manera más activa la pintura como forma de expresión surrealista.

Max Ernst, Les Moeurs des feuilles, 1926.

Es así como surgen obras como "Las costumbres de las hojas", de Ernst, donde hay un distanciamiento de la imagen del artista-creador para adoptar una postura de espectador frente a la develación de la obra, donde lo más importante es el proceso mismo más que el resultado final. De esta manera se observa en el cuadro la aparición de la textura de una hoja y ciertos retazos de madera que nos remiten a imágenes cotidianas y parte de nuestro mundo consciente.
Cabe destacar que si bien opuesto a esta idea y con la consigna de la negación la figura del artista, el dadaísmo igualmente pone un fuerte énfasis en el proceso, siendo uno de los mayores aportes del movimiento en Berlín, la creación del fotomontaje como método de creación característico.
Raoul Hausmann, "ABCD", h.1920

Es así como observamos "ABCD" de Hausmann, que como bien señala Mario de Michelli en "La negación dadaísta" representa una ruptura frente a la sintaxis del lenguaje y la semiótica, obteniendo entonces el carácter agresivo y confrontacional que tanto queda patente en el manifiesto. En esta obra Hausmann entonces toma distintos elementos como una fotografía propia y los distribuye en el soporte descontextualizándolos y dándoes un valor agregado.
Por otra parte está presenta la figura de Schwitters, que si bien no pertenece como miembro permanente al dadaísmo, su obra está fuertemente
influenciado por éstos como puede observarse en su "Imagen Merz 29a. Imagen con ruedecilla",

Kurt Schwitters, Imagen merz 29a, imagen con ruedecilla, 1920

donde más allá de la producción y los métodos, sirve para ejemplificar el fuerte carácter crítico hacia el hombre moderno, crítica constante del movimiento; haciéndose evidente mediante cierta anti estética maquinaria (en tono de burla frente al futurismo italiano y otra vanguardias como bien señalan en su primer manifiesto) mediante uso de figuras que recuerdan engranajes y aparatos hechos por el hombre.
Ahora bien, así como el dadaísmo parte de la negación total ("Dadá no es nada"), como bien nos menciona María Oliva Rubio en "La mirada interior" el surrealismo parte de la afirmación del arte. Es así como se desarrola una teoría de qu
e el cuadro es una ventana hacia el interior del hombre (opuesta a "La ventana al exterior" de origen albertiano), desarrollando entonces una corriente más ilusionista y mimética dentro del surrealismo que Dalí explota al máximo llegando a proponer como proceso de creación el método paranoico-crítico, como bien puede observarse en su "Aparición de un rostro y un frutero sobre la playa".
Es aquí donde se hace partícipe al espectador, en torno al grado de paranoia, a observar el cuadro y donde el artista se aprovecha de las similitudes de color, forma y luz de los objetos para así poner de manifiesto la idea de la imagen-doble como el perro que su collar es un puente o el rostro de la mujer que a la vez es frutero.

Dalí, Aparición de un rostro y un frutero sobre la playa, 1938